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Cuello roto, nariz partida… estas son algunas de las peores lesiones vividas en WWE


Cuello roto, nariz partida... estas son algunas de las peores lesiones vividas en WWE

Sirva este artículo como recordatorio de la frase tan manida: «No intentes hacer esto en casa» y es que no nos cansamos de decir que, por encima de las historias que se cuentan y por encima de los intereses partidistas que la empresa pueda tener para decidir quién les va a representar de cara al mundo entero, vía de medios de comunicación, los talentos de WWE son atletas que ponen muchas cosas en juego para entretenernos, empezando por su salud que es lo más importante que uno tiene al fin y al cabo.

El pasado fin de semana, durante la celebración del Show de los Horrores en Extreme Rules, WWE ponían en liza un combate con una de las estipulaciones más extrañas de los últimos años: «Ojo por ojo», Seth Rollins contra Rey Mysterio; combate en el que solo había una manera de ganar y esa era sacarle un ojo a su rival.

Pues sí, después de ver estipulaciones con combates embarrados, concursos de ropa interior o viagra colgada de un poste, parece que por un día volvíamos a la Attitude Era con este tipo de condiciones. Por encima de contar la historia de Seth Rollins dejando fuera de combate a su rival al clavar la esquina de un peldaño metálico en su ojo derecho, WWE quería dejar en stand by la posición de Rey Mysterio en la compañía, ya que aún no ha firmado la renovación de su contrato. Aunque en esta ocasión la lesión de Rey no es real hoy queremos recordar en Marca algunas de las lesiones que sí lo fueron y que costaron en muchos de los casos la carrera deportiva de la Superestrella.

Estamos en SummerSlam 1997 cuando en el combate por el título Intercontinental que enfrentaba a Steve Austin y Owen Hart vivimos uno de los momento más desagradables de los que se puede ser testigo en directo sobre un ring. Una auténtica mala suerte tras el pile driver ejecutado por Hart rompía en cuello a su rival que languidecía sobre la lona unos minutos.

Por aquel entonces los árbitro pararon el combate para determinar el estado de salud de Austin que a duras penas se ponía en pie parra voltear a su rival y acabar con la contienda de manera fulminante. Tras el combate «Stone Cold» fue llevado a un hospital donde se le diagnosticó la lesión costándole aproximadamente un año de su carrera. Austin volvió pero ya nunca volvió a ser el mismo.

John Cena ha tenido que pasar por muchas lesiones a lo largo de su dilatada carrera pero quizás la más llamativa fuera una de las últimas, la que sufrió en 2015 durante un combate en Raw contra Seth Rollins. Rollins estaba siendo acusado de ser un luchador poco seguro por parte de Bret Hart y aquella lesión no podía llegar en peor momento para el que fuera líder de The Shield.

En uno de los lances del combate, Rollins golpeó con con un rodillazo directo al rostro de John Cena rompiendo su nariz al instante. El de Boston hizo de tripas corazón y acabó el combate con la cara totalmente desfigurada como veréis en las imágenes del vídeo que os dejamos a continuación. Las noticias no fueron todo lo malas que se esperaban ya que Cena volvió a escena a la semana siguiente del encontronazo con Seth Rollins.

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Hemos hablado del combate «Ojo por ojo» de Rey Mysterio y Seth Rollins, pues la realidad una vez más superó a la ficción cuando Undertaker y Mabel se vieron las caras en 1995. De nuevo, un golpe directo al rostro de Undertaker acabó con uno de los huesos de la cavidad orbitaria totalmente destrozados, forzando a Undertaker a tomarse un tiempo de descanso y a regresar con una máscara protectora como si del Fantasma de la Ópera se tratara.

Afortunadamente, una vez más, la lesión fue menor de lo esperado y el Deadman no vio afectada en ningún momento su visión, pudiendo seguir haciendo lo que mejor hace y… hasta el día de hoy.

Ahora que se celebran los 5 años de la Revolución Femenina en WWE qué mejor que recordar a la que fuera una de sus principales Superestrellas, Nikki Bella, aunque sea por este desafortunado motivo. Poco después de terminar claudicando en su feudo con Ronda Rousey, Nikki tuvo que retirarse de la lucha profesional por una lesión en el cuello que derivó en seria complicaciones cerebrales. Ella misma lo explicó así:

«Tenía una hernia de disco y he tenido que pasar por quirófano para colocarme unas placas de metal, lo que ocurre es que la inflamación ha cubierto todo el metal y tras los terribles dolores de cabeza y las posteriores pruebas me han detectado un quiste en el cerebro. No tengo otra opción, la retirada es obligada».

En 2016 Daniel Bryan dejaba a todos perplejos anunciando su retiro definitivo del ring cuando estaba en la cumbre de su carrera como Superestrella de WWE. Diversas contusiones en un corto espacio de tiempo obligaron a Bryan a tomar esta decisión poniendo su salud y bienestar por encima de lo que más amaba en el mundo. Pero Daniel nunca se rindió. Siguió haciendo deporte y visitando a los más experimentados doctores, la mayoría de ellos expertos en contusiones y que trabajaban con equipos de la NFL y todos le decían lo mismo. Puedes volver al ring, no hay rastro de contusiones.

Dos años le costó a Bryan convencer a WWE para que le dejaran regresar entre las cuerdas y lo hicieron bajo el compromiso de seguir un estricto programa de chequeos en los que, por ejemplo, se examina a Bryan cada vez que se baja del ring y antes de ir a la ducha. Todos y cada uno de los días. Daniel Bryan fue un ejemplo a seguir por una de las leyendas de WWE como Edge del que podemos disfrutar de nuevo desde el mes de enero.

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El caso de Mick Foley es especial y deberíamos de dedicarle uno o varios artículos a su sola persona. Pero en esta ocasión nos centraremos solo en un día, la noche de King of the Ring 1998 en la que se enfrentó a Undertaker, la noche que pudo acabar en tragedia.

Nada más comenzar el combate y desde lo más alto de la jaula de acero, (unos 10 metros de altura) Foley era lanzado sobre la mesa de comentaristas teniendo que detenerse la contienda para ser retirado en camilla. Pero Foley volvió, y volvió para volver a ser lanzado desde lo más alto de la celda, en este caso sobre el ring. La caída le provocó diversas contusiones y magulladuras en las costillas y le destrozó la mandíbula clavándosele un diente en la nariz en una de las imágenes más míticas de todos los tiempos.

Mick Foley siempre será recordado por una carrera que llena de incidentes y combates arriesgados pero lo que ocurrió aquella noche fue que, el que fuera conocido Mankind, volvió a nacer… varias veces.

Source: marca.com

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