Deportes

La tercera evaluación


Los entrenadores que se juegan el curso en la tercera evaluación

En el cole, desde pequeños, nos han enseñado que las notas se entregan a final de curso. Aún así, a lo largo del año también hay otras dos evaluaciones que indican el rendimiento que se va teniendo a lo largo del curso, sirviendo de aviso de lo que puedes esperar a final de año. El fútbol no es tan diferente, al menos para los entrenadores. La única diferencia es que en el deporte hay veces que no se llega a la tercera evaluación. Pero los resultados del final de temporada suelen ser los que marquen el avanzar al siguiente curso -seguir en el banquillo- o repetir -quedarse sin equipo.

La temporada más extraña de la historia del fútbol ha permitido que, como si se tratara de la selectividad, los campeonatos más valiosos se disputen para echar el telón al año: la Champions y la Europa League. Pues por si fuera poca emoción, hay entrenadores que se juegan el aprobado de su temporada en este último mes, y no tienen ni mucho menos asegurada su continuidad.

El cántabro dejó la compañía de las vacas de su pueblo en el mes de enero para sentarse en el banquillo del Camp Nou. Se convertía así en el relevo de Ernesto Valverde, y tenía ante sí el desafío de recuperar el fútbol que enamoró a los aficionados azulgranas hace no tanto tiempo. «Sólo puedo garantizar una cosa: mi equipo va a jugar bien», afirmaba Setién el día de su presentación. Y tras siete meses en el cargo no hay ni rastro de ese fútbol.

La etapa del cántabro en Barcelona ha estado marcada por tener más sobras que luces. Cogió el equipo líder empatado a puntos con el Madrid, y ha terminado la liga en segunda posición a cinco puntos de los de Zidane. Además, en la Copa del Rey el equipo fue eliminado en la ronda de cuartos de final frente al Athletic.

La Champions es la única opción que le queda a Quique Setién para convertir una temporada nefasta en una casi sobresaliente. Si lo consigue, su continuidad en el banquillo del Barça se dará por descontada, pero en caso de no hacerlo, esta sería prácticamente un milagro.Se lo juega todo a una sola carta. Todo a cuatro partidos que arrancan el próximo sábado frente al Nápoles. Y Setién está más que avisado: de esta caída no habría quien lo levantara.

El italiano abandonó el banquillo del Chelsea, con el que consiguió una Europa League, para ocupar el más codiciado en su país: el de la Juventus. Agnelli confiaba en el técnico napolitano la enésima intentona de la vecchia signora de asaltar el trono europeo, en el que no se sienta desde hace 24 años.

La Champions es la obsesión de Agnelli. La Juventus lleva nueve temporadas seguidas ganando el Scudetto, y reinar en Italia es algo que se le presupone cada temporada. Pero este año le ha costado más de lo previsto a los de Sarri, y las sensaciones que ha dejado el equipo no han sido muy buenas, siendo constantes las críticas al equipo. El napolitano ha sido el foco de la mayoría de ellas, ya que el juego de su equipo ha sido malo durante todo el año, y además, su relación con Cristiano Ronaldo ha pasado por más de un vaivén .

Por ello, a pesar de haber ganado la Serie A, la continuidad del italiano dependerá, en parte, del papel del equipo en Champions. Una eliminación frente al Lyon en octavos -una eliminatoria que pierde 1-0- supondría que la temporada de la Juve fuera un fracaso, y por ende, el puesto a Sarri. Incluso, una eliminación en cuartos podría ser la sentencia a un técnico al que empiezan a salirle sustitutos -se habla de Conte.

El PSG es, posiblemente, el equipo con mayor talento ofensivo de Europa. Neymar, Mbappé, Icardi, Di María… pero hay cosas que el dinero no puede comprar. Los parisinos, que arrasan en Francia cada año, ven cada temporada como su sueño de ganar una Champions se ve truncado. Nunca han llegado más allá de los cuartos de final, y sus máximas estrellas están comenzando a plantearse si el PSG es el club idóneo si su objetivo es ser campeones de Europa. En el banquillo, Tuchel está viviendo su segunda temporada en París, y su objetivo desde que llegó está más que claro: ganar la Champions.

En las competiciones domésticas vive un panorama parecido al de la Juve en Italia, teniendo la obligación de ganar. Por eso, a pesar de haber conseguido el póker de títulos nacionales, la Champions marca el 50% de la nota de la temporada, y una eliminación ante Atalanta supondría el casi suspenso del alemán por segundo año seguido. En principio, su puesto no peligra, pero hay formas y formas de caer, y si esta fuera estrepitosa el jeque no dudaría en tomar la decisión de destituirlo.

A priori, la temporada del Inter de Conte ha sido notable. Tras muchos años sin hacerlo, han disputado el Scudetto hasta prácticamente el final de la temporada, acabando a solo un punto de la Juve. Sin embargo, las últimas declaraciones del entrenador italiano en las que ha puesto a la directiva en el punto de mira han hecho que su continuidad en el puesto no esté clara.

«He visto ataques gratuitos contra el equipo y contra mí. Y he percibido poca protección por parte del club», dijo Conte. Palabras que han sentado mal en la zona noble del club milanés. Incluso se habla de que el club habría hablado con Allegri para que fuera su sustituto. Lo lógico sería que el Inter diera continuidad al proyecto de Conte, pero en el fútbol hay veces que no ocurre lo sensato. Y con las aguas revueltas entre directiva y entrenador llega la Europa League.

El Inter lleva sin ganar un título desde 2011, algo que empieza a pesar en la entidad, y la segunda competición europea puede ser una gran manera de reencontrarse con el triunfo. Pero así como puede encumbrar a Conte como el entrenador que devolvió el metal a los neroazzurri, una eliminación prematura -juega en octavos frente al Getafe– puede agravar las discrepancias entre Conte y la directiva, llegando incluso a costarle el puesto.

24 temporadas llevaba el Olympique de Lyon jugando competición europea de manera consecutiva. Y ahí se va a quedar la marca, salvo milagro en forma de Champions. El inicio de temporada del OL fue nefasto, y Juninho -director deportivo del Lyon- decidió destituir a Silvinho como entrador y darle las riendas del equipo a Rudi García. Con el técnico francés el Lyon mejoró, pero el coronavirus y la suspensión de la Ligue 1 frenaron la progresión que el equipo estaba realizando.

La final de la Copa de la Liga supuso la última oportunidad de meterse en Europa, pero la derrota ante el PSG lo dejó sin opciones. Ahora llega la Champions frente a la Juve. Lo normal es que los italianos den la vuelta a la eliminatoria y el OL caiga. A pesar de ello, el puesto de Rudi Garcia no debe peligrar -tiene plena confianza de Juninho-, pero su pasado en el Marsella hacen que la afición no lo haya aceptado en el banquillo de su equipo, y cualquier motivo será aprovechado para pedir su cabeza.

Source: marca.com

Etiquetas
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar