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Paula Nicart no se rinde: de ser internacional a buscar un equipo

Fútbol femenino Busca un equipo donde volver a sentirse futbolista tras dos años prácticamente en blanco

Paula Nicart posa ante cámara en diferentes situaciones.
Paula Nicart posa ante cámara en diferentes situaciones.
Twitter Paula Nicart

Paula Nicart lleva prácticamente dos años en blanco por culpa de las lesiones de rodilla, un tiempo en el que ha pasado de ser una de las jugadoras con más proyección de nuestro país a poner en entredicho su futuro como futbolista. «Te engañaría si te dijera que no se me ha pasado por mi cabeza la idea de dejarlo en más de una ocasión. Lo he pasado mal, física y anímicamente, y me he cuestionado varias veces si merecía la pena seguir luchando», confiesa la protagonista. «Cuando pienso cómo me veo dentro de un año, dos o cinco siempre me imagino jugando al fútbol. Los me conocen saben que soy muy cabezona y cuando algo se me mete entre ceja y ceja no paro hasta conseguirlo. Y mi objetivo, ahora mismo, pasa por volverme a sentir futbolista», añade.

Tras pasar por las filas del Barcelona B, Levante Las Planas y Sant Gabriel, Nicart llegó a Valencia el verano de 2014 como una apuesta de presente y futuro. Central de altura (171 centímetros), potencia física y contundencia, no tardó en convertirse en pieza clave del Valencia y debutar con la selección. En plena evolución, Paula vio frenada su proyección por una rotura de menisco de su rodilla izquierda que se produjo en mayo de 2016. Esquivó el quirófano gracias a un tratamiento de prevención y fortalecimiento y jugó un año y medio a un gran nivel, hasta el punto de formar parte del plantel que representó a España en la Eurocopa de Países Bajos 2017. Después de aquella cita su rodilla no aguantó y tuvo que pasar por el taller.

El 3 de enero de 2019 fue operada un trasplante de menisco externo y reparar el cartílago de la mesa tibial. «Me llegaron a decir que después de aquello no podría volver a jugar el fútbol pero nunca me lo creí y trabajé duro para verme de nuevo sobre el verde», comenta. «En aquella ocasión estaba preparada para lo que me esperaba. Sabía que era una recuperación lenta y que tenía que ir sin prisas. Ver que cumplía los plazos sin dar pasos atrás alimentó mis ganas de volver», añadió.

Nicart recibió el alta el 21 de agosto tras 230 días de baja. Realizó una pretemporada exprés junto a sus compañeras pero llegó a tiempo para el inicio del curso. Jugó sus primeros minutos en la segunda jornada y en las tres siguientes partió como titular. Su rodaje se vio frenado de golpe al ver como una compañera (Zenatha Coleman) caía sobre su pierna en un entrenamiento provocándole la rotura del ligamento cruzado y menisco de su rodilla derecha de la que tuvo que ser intervenida el 27 de noviembre de 2019. «Fue un mazazo muy duro, sobre todo a nivel emocional. Aún estaba en la nube de volverme a ver jugar cuando me topé con una lesión diferente, fortuita pero de larga duración», destaca.

Paula sólo pudo jugar en el último curso cinco partidos y 312 minutos, pero lo más duro para ella ha sido ver cómo el equipo se hundía en la clasificación hasta el punto de salvar la categoría sólo por la decisión de la RFEF de que no hubiera descensos. «Es difícil estar fuera y no poder ayudar a tus compañeras. Sufres por partida doble y te llenas de rabia e impotencia», explica. «Está claro que teníamos plantilla para haber hecho mejor las cosas, pero entramos en una dinámica negativa en la que todo lo que podía salir mal salía mal», subraya.

Y en medio de todo apareció el COVID-19, la suspensión de la Liga y el confinamiento en casa, situación que frenó la recuperación de Nicart. «Fue una putada. Me pilló en época de hipertrofia y retrasó los plazos de recuperación. Anímicamente me dio un bajón horrible. Trabajé mucho en este aspecto con el psicólogo del club (Joaquín Sorribas) que me hizo ver que de esta también iba a salir. Afortunadamente cuando nos desconfinaron no sólo recuperé el tiempo perdido sino que he conseguido cumplir los plazos marcados en un principio», dice quien ya trabaja en gimnasio la parte aeróbica, fuerza y balón sin impacto. El alta medica es sólo cuestión de tiempo.

El mal fario de Paula no se queda sólo en el plano físico. El Valencia le comunicó en mayo que, después de seis temporadas, 112 partidos oficiales y 11 goles, no contaba con ella para el proyecto de la temporada 2020/21. «No me lo esperaba con todo lo que he dado por este club, pero es una decisión ajena a mí. Entiendo que quieren renovar el espíritu de la plantilla, que los fantasmas del pasado vienen con nosotras (de momento han salido 12 jugadoras), y por eso prescinden de mí», analiza.

¿Y ahora? Paula tiene varias ofertas encima de la mesa pero quiere pensar bien sobre su futuro y sus prioridades. «Ahora mismo necesito un club que confíe en mí a pesar de mi historial médico. Busco más tener minutos y sentirme futbolista que nombre de club o aspiraciones que éste pueda tener. Quiero demostrar que no sólo voy a ser capaz de volver a tener el nivel que ya he demostrado sino que puedo ser aún mejor», sentencia. Después de todo lo que ha pasado, Nicart merece que la vida le sonría sin condiciones…

Source: marca.com

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