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La COVID-19 puede aumentar la brecha salarial entre hombres y mujeres

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte en una noticia publicada recientemente que “la pandemia de COVID-19 amenaza con revertir las mejoras registradas en las oportunidades económicas de las mujeres y en ampliar las brechas de género que aún persisten”. Tras treinta años de avances en materia de igualdad salarial, la crisis sanitaria producida por la pandemia, que va a generar una contracción del PIB global de 4,9%, afecta más a las mujeres que a los hombres por varias razones.

Trabajos presenciales, informales y domésticos

Las mujeres suelen trabajar más que los hombres en comercios minoristas, turismo u hospitalidad, puestos que requieren el contacto directo con los clientes y que son los más afectados por las medidas de seguridad, entre las que se encuentra el distanciamiento social. Esto impide que puedan ejercer el teletrabajo. En Estados Unidos, alrededor del 54% de las mujeres que trabajan en sectores sociales no pueden hacerlo desde casa, mientras que en Brasil es el 67%. En países con ingresos bajos, puede trabajar a distancia el 12% de la población, como máximo.

Además, en los países de bajo ingreso es habitual que las mujeres trabajen en empleos informales que suelen remunerarse en efectivo sin supervisión alguna, lo que deja a las trabajadoras con un salario menor, sin protección legal y sin prestaciones. Este sector se ha visto también muy perjudicado por la pandemia. En esta línea, el FMI destaca que en Colombia la pobreza entre mujeres ha crecido un 3,3% “debido a la paralización de las actividades económicas”.

Por otra parte, en general, las mujeres realizan más labores domésticas no remuneradas, “unas 2,7 horas al día para ser exactos”, resalta el FMI. Por lo tanto, ellas son las que acumulan las responsabilidades originadas por las medidas de contención del virus, como los cierres de los colegios o el cuidado de las personas mayores o dependientes. Como consecuencia, su incorporación al trabajo está siendo más lenta. En Canadá, el empleo de las mujeres aumentó un 1,1%, en comparación con el 2,4% de los hombres. Además, cuando las familias tienen al menos un hijo menor de seis años, es tres veces más probable que el padre vuelva al trabajo antes que la madre.

Reducción de capital humano

Otra causa del incremento que se puede producir en la brecha entre hombres y mujeres es que, para estas, las pandemias suponen más riesgo de pérdida de capital humano, según el FMI: “En muchos países en desarrollo, las chicas jóvenes se ven forzadas a abandonar la escuela y trabajar para complementar el ingreso del hogar”.

En india, el confinamiento provocado por la COVID-19 ha aumentado un 30% el número de inscripciones para concertar matrimonios que garanticen un buen futuro a las jóvenes. “Sin educación, estas niñas sufren una pérdida permanente de capital humano, lo que interrumpe el crecimiento de la productividad y perpetúa el ciclo de pobreza entre las mujeres”, refleja el Fondo Monetario Internacional.

Medidas necesarias

Ante este peligro que amenaza a las trabajadoras, el FMI destaque la necesidad de que las autoridades económicas de los diferentes países adopten medidas para reducirlo, como más ayudas económicas a la población vulnerable, incentivos para compaginar el trabajo con el cuidado familiar, un mejor acceso a la atención sanitaria o más apoyo para las pequeñas empresas y trabajadores independientes. También es fundamental, según el FMI, la desaparición de los obstáculos legales que impiden el empoderamiento económico de las mujeres.

En esta línea, la entidad ha alabado a varios países que “no han tardado en adoptar algunas de estas políticas”. Este es el caso de Austria, Italia y Portugal, que han aprobado dar una licencia pagada, aunque sea parcial, a los padres con hijos menores de una cierta edad, o Francia, que tomó la iniciativa de dar un permiso a los padres afectados por el cierre de los colegios. También celebra la creación de la “Coalición para el empoderamiento económicos de las mujeres” en Latinoamérica o de un programa en Togo, donde el 65% de los participantes son mujeres, para donar a los trabajadores informales el equivalente al 30% del salario mínimo.

“Estas políticas no solo son cruciales para eliminar factores que impiden el empoderamiento económico de las mujeres, sino que también son necesarias para fomentar una recuperación inclusiva tras la COVID-19”, sentencia el FMI.

Source: as.com

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