EspañaPolítica

298 votos tumban la moción de censura de Vox contra Pedro Sánchez

Jueves,
22
octubre
2020

15:16

Santiago Abascal, durante el debate de la moción de censura.

Santiago Abascal, durante el debate de la moción de censura.
POOL

Casi tres centenares de votos, el 85% de la Cámara ha votado contra la moción de censura presentada por Vox contra el Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos. Una moción que, más allá de ratificar en La Moncloa a Pedro Sánchez, ha puesto en evidencia que la derecha no es unívoca. Y más aún, ha servido para que el Gobierno «pare el reloj» en su intento de controlar el Poder Judicial y tienda la mano al PP para retomar las negociaciones de renovación de los órganos constitucionales.

La «foto de Colón» ha quedado rota: de un lado se ha situado Vox y, del otro, PP y Ciudadanos. Y ello pese al esfuerzo desplegado por Sánchez por incluirlos a todos, principalmente a Pablo Casado y Santiago Abascal, en el mismo saco, el de la ultraderecha. Casado se reveló contra este intento de uniformizarlo y abrió un abismo entre su discurso y el del aspirante ya fallido a la Presidencia del Gobierno. Un discurso con aroma de ruptura radical entre ambos.

El debate le ha servido al PP, al menos de momento, para revalidar el liderazgo de la oposición desligándose de posiciones radicales y populistas y ello a pesar de que el voto de sus 89 diputados se ha sumado en el ‘no’ al de PSOE, Unidas Podemos y al de sus aliados independentistas y abertzales.

Dos días de reproches e insultos cruzados que, al final, han sido aprovechados por el Ejecutivo para dar marcha atrás en su plan para reformar, vía proposición de ley y en beneficio propio, la fórmula de elección de los miembros del CGPJ. Sánchez encontró en la moción fallida de Vox el escenario perfecto para presentar una marcha atrás reclamada dentro y fuera de España, como un acto generoso de reconstrucción de puentes con el PP.

Un debate en el que, además, se han apreciado claras las diferencias entre las formaciones de la derecha y claros también los vínculos que hermanan al Gobierno y sus apoyos de investidura. Vínculos que ellos mismos plasmaron negro sobre blanco en un manifiesto en el que declaraban la formación de un cordón sanitario en torno al «fascismo» y en el que emparejaban a «la extrema derecha y la derecha extrema», a Abascal y a Casado, a Casado y a Abascal.

Un juego de palabras, un tanto monta monta tanto, que en esta ocasión el líder del PP ha utilizado para distanciarse de los extremos en el tablero político y ocupar el espacio central. De hecho, Casado lo ha manejado como un bumerán para denunciar «la pinza», más bien «tenaza», manejada al unísono desde una izquierda y una derecha que considera radicalizadas. «Sánchez y Abascal, Abascal y Sánchez».

El debate, que se presumía baldío, ha servido para esto y poco más. Vox se ha expresado largamente y «sin filtros» apostando por un discurso de bandera, patria y monarquía pero también con barnices euroescépticos y ‘trumpistas’ que han sido decisivos a la hora de hacer patente la diferencia con el PP. Sin embargo, lo que muchos interpretan como autoarrinconamiento de los de Abascal, los de Vox lo enarbolan como muestra de su coraje al enfrentarse a todos y en primer lugar a un Gobierno que consideran «ilegítimo», «mafioso», «criminal» y «totalitario».

En el seno del Ejecutivo y entre sus aliados, no todos muestran el mismo grado de satisfacción pese a que el resultado de la votación les consolida. En las filas de Podemos, ERC o Bildu, los que se sienten cómodos en la confrontación con una derecha que pretenden uniformada, suscita recelo la posibilidad de que a partir de ahora pueda renacer un entendimiento entre socialistas y populares que les achique el espacio de influencia.

Para el PP, por el contrario, el debate se ha saldado con un «éxito». Los diputados populares no han dudado en calificar de «histórico» el discurso de su líder. Pablo Casado se la jugaba en este lance de alto riesgo para su liderazgo y, en opinión de los suyos, los primeros ante los que se examinaba, ha salido airoso con creces.

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Source: elmundo.es

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