España

Caspar, el asesino de la autocaravana

BAJO REGISTRO

Martes,
20
octubre
2020

02:00

Británico, de unos 30 años, presuntamente mató a su pareja y luego se suicidó conduciendo la caravana en dirección contraria en Cádiz

Estado del vehículo usado por Caspar tras chocar con un camión, en...

Estado del vehículo usado por Caspar tras chocar con un camión, en la provincia de Cádiz.
EL MUNDO

Las llamadas al 112 comenzaron sobre las 14.00 horas del viernes 25 de septiembre. Varios conductores alertaban a emergencias de que se habían cruzado con una autocaravana que circulaba en dirección contraria por el kilómetro 73 de la A-381, la autovía autonómica andaluza que discurre entre las localidades gaditanas de Jerez de la Frontera y Los Barrios, conocida como la Ruta del Toro. El vehículo circulaba a gran velocidad y se dirigía hacia la costa.
Durante dos kilómetros, los conductore

s que se toparon con

Caspar F. D.

, que así se llamaba el conductor, británico, de unos 30 años, lograron esquivarlo. No así un camión de gran tonelaje que chocó frontalmente con la autocaravana en el kilómetro 75, que discurre por el término municipal de Los Barrios. El conductor del camión, de 41 años, y vecino de

Dos Hermanas

(

Sevilla

), fue rescatado de la cabina con graves heridas y trasladado al hospital de

Algeciras

.
Nada pudieron hacer los servicios de emergencias, sin embargo, por las dos personas que viajaban en la autocaravana, el mencionado, Caspar, y su acompañante,

Delphine C.

, unos años mayor que él y de nacionalidad francesa. Como consecuencia del brutal impacto, la caravana quedó destripada y su contenido esparcido en el asfalto. Los bomberos excarcelaron los cuerpos de sus dos ocupantes.
La

Guardia Civil

de Tráfico comenzó a trabajar en la investigación del accidente con la hipótesis de que se trataba de un vehículo kamikaze y el objetivo de establecer el motivo por qué circulaba en sentido contrario. Hasta que los cadáveres de ambos llegaron a la mesa de autopsias y los forenses de terminaron que no todo era como parecía.

Delphine, la víctima 36

El estado en el que se encontraba el cuerpo de ella indicaba que no había fallecido en el momento del impacto, sino horas e incluso días antes. Delphine presentaba además una fractura en la cabeza anterior a las lesiones producidas por el accidente.
Tras conocerse los resultados de la autopsia, el pasado 13 de octubre, la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género incluyó a Delphine en la lista de víctimas mortales de asesinatos machistas, la número 36 de lo que va de año. Caspar presuntamente acabó primero con la vida de ella y luego decidió suicidarse provocando un accidente y llevando el cadáver de Delphine dentro de la caravana.
La pareja, según ha podido saber elmundo.es, se encontraba de vacaciones en la provincia Cádiz. Él ya había protagonizado algún incidente en localidades de la zona. El más grave el 6 de agosto pasado. Ese día, acompañado de Delphine, entró en el puesto de la Guardia Civil de Barbate muy alterado y gritando que lo querían matar.
El agente que lo atendió en la puerta, le pidió que se calmara pero Caspar respondió agrediéndolo. Cuando el otro guardia civil que se encontraba en el puesto acudió en la ayuda de su compañero, el británico acabó igualmente golpeándolo.

Dos agentes heridos

Más de dos meses después, ambos agentes, se encuentran aún del baja. El primero, con lesiones en la caldera y en la espalda. El segundo acabó con una pieza dental rota, un corte en el labio superior, una luxación en un dedo y una contusión en la rodilla.
Según les explicó Delphine, Caspar sufría problemas mentales y en esos momentos no estaba tomando la medicación que tenía prescrita. Se encontraba en medio de un brote psicótico y no era el primero que padecía. En los días anteriores ya había protagonizado otros incidentes, en el puerto, por ejemplo. Tuvieron que sacarlo del agua porque se lanzó a nadar en la zona de navegación, donde está prohibido. También refieren que se metió en uno de los barcos, del que tuvo que ser sacado a la fuerza.
Los agentes agredidos pidieron refuerzos y Caspar F. D. fue reducido, enviado a los calabozos y puesto en seguida a disposición del juzgado de guardia. Los guardias civiles denunciaron la agresión. La jueza que se ocupó del caso decretó su puesta en su libertad.
A vista de lo sucedido después, desde la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC) se lamenta que los guardias civiles, como el resto de miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, no sean considerados «autoridades» sino «agentes de la autoridad». De este modo, una agresión contra ellos, explican, se salda con una multa. La condición de autoridad habría supuesto el ingreso de Caspar en prisión hasta juicio.

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Source: elmundo.es

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