España

José Manuel García-Margallo: «En Gibraltar, el Gobierno ha dado a un alcalde categoría de ministro»

Entrevista


Ministro de Asuntos Exteriores entre 2011 y 2016

Sábado,
25
julio
2020

02:00

El ex ministro de Asuntos Exteriores critica la reunión mantenida con el ministro principal de Gibraltar y denunciar el giro de la política exterior

El ex ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo.

El ex ministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo.
SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL

José Manuel García-Margallo, el que fuera jefe de la diplomacia española durante cinco años, entre 2011 y 2016, se muestra crítico con la actual política exterior del Gobierno en relación a Gibraltar y con la reunión mantenida entre la ministra Arancha González Laya y el ministro principal del territorio británico, Fabian Picardo. El ex ministro de Asuntos Exteriores advierte de que se «rompe con una posición de más de 300 años». García-Margallo ultima un libro sobre Gibraltar que se publicará en septiembre y que podría llamarse La segunda rendición de Gibraltar.

¿Qué supone la reunión entre la ministra de Exteriores y el ministro principal de Gibraltar?
Es un paso más, aunque un paso muy importante, en la serie de concesiones gratuitas que el Gobierno viene haciendo desde hace tiempo a Gibraltar. En primer lugar, el Ejecutivo no logró incluir una mención sobre el Peñón en la declaración política del acuerdo de salida de la UE del Reino Unido. Y ahora España está dispuesta a beatificar unas Islas Caimán en la frontera sur que van a erosionar las arcas comunitarias. Por último, el Gobierno convierte a Picardo, que sólo tiene competencias locales, es un alcalde, en un interlocutor en pie de igualdad con una ministra del Reino de España. Lo convierte en un sujeto internacional y da rango ministerial a quien no deja de ser un alcalde.
¿Este gesto supone romper la política sobre Gibraltar seguida hasta ahora?
Supone volver a la política de Zapatero. Moratinos hizo un foro tripartito en el que sentó en pie de igualdad a España, Reino Unido y Gibraltar. Y Trinidad Jiménez lo congeló. Moratinos eliminó además todas las restricciones al tráfico aéreo a un aeropuerto que se hizo en un istmo que no fue cedido jamás al Reino Unido. Por último, les regaló las líneas telefónicas que han convertido Gibraltar en la meca del juego on line.
Esta política de apaciguamiento la continuó Josep Borrell y ahora la culmina González Laya con este disparate. Es un paso que terminará con la expulsión de Gibraltar de la lista de paraísos fiscales.
¿Y eso qué significa en términos de soberanía?
Supone una renuncia a plantear la cosoberanía española aprovechando el Brexit, que nosotros sí propusimos. El Gobierno del PP planteó que otro estado miembro se hiciera cargo de la política exterior de Gibraltar, para que pudiera seguir en la UE tras la salida del Reino Unido. Eso significaría doble nacionalidad británica y española para los ciudadanos de Gibraltar y la creación de una zona económica especial que comprendiera al Peñón, al Campo de Gibraltar y a Ceuta. Sánchez acepta y asume que Gibraltar sea una colonia y un paraíso fiscal por los siglos de los siglos.
¿Por qué cree que se producen ahora esas cesiones?
Esto pasa porque el Gobierno no tiene una clara idea de España. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española y en su integridad territorial. Zapatero ya tuvo dos declaraciones para ser esculpidas en piedra. En primer lugar dijo que en política no hay ideologías. Y, segundo, que el concepto de nación es discutido y discutible. Sánchez sigue el mismo camino y conduce con luces cortas.
¿La reunión es una victoria de Fabian Picardo?
Es su sueño dorado desde hace mucho tiempo: conseguir el reconocimiento como interlocutor. Por lo menos Moratinos hablaba con el representante de Gibraltar en presencia del ministro británico. Ahora hemos convertido a Picardo en un sujeto activo internacional, algo que no se ha hecho desde 1713.
¿Intentó él reunirse como usted mientras fue ministro de Asuntos Exteriores?
Picardo dice que en el funeral de Thatcher me aparté para no saludarle. No es verdad, lo que pasa es que no le vi. Le habría saludado. Pero lo que no habría hecho nunca es reunirme con él. Los asuntos de soberanía los discutimos los mayores: Reino Unido y España.
Exteriores alega que no ha cambiado la posición de España sobre Gibraltar y que no se ha hablado de soberanía con Picardo.
Una cosa es decirlo y otra hacerlo. España tenía la ocasión de oro para plantear la cosoberanía tras el Brexit, para que Gibraltar siguiera en el club europeo.
Parece que Borrell ya se reunió con Picardo en 2018, pero nadie ha conocido esa reunión hasta ahora.
Si hubo una reunión que ocultaron, la pregunta es por qué la ocultan. Estamos ante un tema de Estado que ha sido defendido por todos los gobiernos españoles durante 300 años; hasta Zapatero. Y ahora la renuncia es ya absoluta.
El Ejecutivo ha conseguido que España esté en cualquier negociación que afecte a Gibraltar y que se produzca entre el Reino Unido y la UE. ¿Esa salvaguarda protege los intereses de España?
Esa fórmula se viene repitiendo desde el principio de los siglos, pero no dice absolutamente nada. El problema es que la doctrina de Naciones Unidas nos obliga a negociar y a descolonizar. Lo que hay que pedir al Reino Unido es que cumpla las resoluciones de la ONU.
Esta polémica se suma al cambio de política respecto a Venezuela, a la oscura visita de Delcy Rodríguez… ¿Qué está pasando en la política exterior?
También se suma a las reticencias que hemos despertado en Estados Unidos. Y la política errática en EEUU está produciendo una pérdida de influencia en América Latina. El problema es que el Gobierno no tiene una idea de España y tampoco la tiene sobre su estrategia exterior. España tiene que tener dos anclajes muy firmes: con la UE y con EEUU.
Usted fue de los primeros que alabaron la trayectoria de la ministra González Laya. ¿Se equivocó?
La ministra tiene un buen currículum y ha estado mucho tiempo en organismos internacionales, por eso la alabé, porque la política exterior es una política de Estado. También dije que yo estaría siempre dispuesto a colaborar con ella para defender los intereses de España. Pero yo no puedo aceptar que se cuarteen las relaciones de España con la Unión Europea, con Estados Unidos, que perdamos las alianzas que tenemos en Latinoamérica o que se cuestione la integridad territorial de España cuando lo tenemos a huevo. Ahora vamos a perder una ocasión histórica como no la hemos tenido en 300 años porque la cosoberanía significaría autonomía, doble nacionalidad y que Gibraltar siguiera en la Unión Europea.

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Source: elmundo.es

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