España

Los dos clanes de la reyerta de El Álamo estaban emparentados antes de la pedida mortal

Madrid Actualizado:02/08/2020 01:25h Guardar

El yerno de Domingo navegaba entre dos aguas el día que acudió a la pedida de mano celebrada en el bar Layso. Afincado en El Álamo, este joven veinteañero –«un gallito», en palabras de sus conocidos– formaba parte de la comitiva de invitados de la familia vallecana. El nexo entre ambos bandos era la hija de Domingo, su pareja, miembros los dos del clan de los «feriantes». Fue él, precisamente, quien le pidió prestado a su suegro el órgano señalado por familiares y allegados como el origen de la reyerta. Un teclado musical, detonante de un primer atropello masivo y una segunda embestida mortal, que no convence a los investigadores. Locales y visitantes ya se conocían de antemano, mucho antes del anuncio nupcial que tornó en tragedia pasada la medianoche.

Horas antes, alrededor de las 19.30, Antonio Hag, al que apodan «Peke»; y su mujer, Jéssica Portela, alcanzaban la localidad invitados por el lado de la novia. El sábado, su prometido y el padre de este se habían personado en el Layso para pagar en mano los 150 euros acordados por el alquiler del establecimiento. El trato quedó sellado: los asistentes podrían llevar bebida y comida, así como disfrutar de la música hasta las 23.30, momento en que todos saldrían a la terraza para dar comienzo a la cena. Después, ya con el volumen en «barbecho», los miembros de ambos clanes podrían extender la juerga por espacio de tres horas. Eso sí, las consumiciones en este tramo las serviría –y cobraría– Adolfo, el propietario del bar.

El dueño del Layso, Adolfo, en la puerta de su bar
El dueño del Layso, Adolfo, en la puerta de su bar – DE SAN BERNARDO

Todo transcurría entre música, cantes y bailes cuando el yerno de Domingo y un hombre de más de 40 años, del grupo alameño, se enzarzaron en una discusión por el uso del órgano. La negativa del primero a dejar que su interlocutor tocara una última canción desató una sarta de reproches que rápidamente subieron de tono. Albino, el patriarca del clan local, dejó claro que dentro del Layso no habría ningún tipo de pelea, por lo que los dos implicados salieron fuera para dirimir sus diferencias a golpes. Pero no irían solos. Familiares y amigos de uno y otro se sumaron a una pelea que en apenas 20 minutos dejó un reguero de heridos fruto de los puñetazos, patadas, lanzamientos de vallas y otros objetos contundentes como piedras y ladrillos. Por haber, coinciden varios de los testigos, hubo hasta detonaciones.

La diferencia de número entre los dos clanes provocó la huida despavorida de los vallecanos. Acorralados, algunos echaron a correr a pie tras intentar previamente escapar en sus vehículos. Otros, en cambio, pisaron el acelerador llevándose por delante a más de una decena de personas. «Pasó un coche a toda velocidad y empecé a ver a gente volando», advertía Adolfo días atrás, sin comprender la imprudente maniobra. Un niño de 10 años fue conducido por sus propios familiares al Hospital Rey Juan Carlos de Móstoles, lo mismo que otros dos individuos, uno de ellos con heridas importantes en la cara.

Miembros del clan alameño destrozan un coche tras el primer atropello
Miembros del clan alameño destrozan un coche tras el primer atropello – ABC

La llegada de la Policía Local y las primeras unidades de la Guardia Civil no sirvió para frenar la ira de los embestidos, ávidos de venganza. Mientras la situación alcanzaba tintes insostenibles, Jéssica, Peke y la novia del hermano de este último, Lucía, esperaban agazapados para poder salir de allí sin ser descubiertos. Aunque ninguno de los tres había causado el atropello, un BMW negro les embistió intencionadamente a la altura del kilómetro 6 de la M-404, a solo 300 metros del lugar de la pedida. Los cuerpos sin vida de la pareja fueron encontrados al día siguiente. Dejan cuatro hijas, la mayor de solo 12 años.

Los «feriantes» comenzaron a abandonar la zona el lunes de madrugada. Y lo hicieron casi con lo puesto, rumbo a Extremadura y otros puntos de la geografía española. Con el vehículo empleado ya en manos de la Guardia Civil, parece cuestión de tiempo que sus ocupantes sean localizados.

Parte de una antigua atracción de los «feriantes», abandonada
Parte de una antigua atracción de los «feriantes», abandonada – DE SAN BERNARDO

Ver los comentarios

Source: abc.es

Etiquetas

Mira también

Cerrar
Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar