España

Mesquida: un hombre de principios al que le dolía España

Lunes,
19
octubre
2020

20:03

Joan Mesquida, el que fuera jefe de la Policía y la Guardia Civil, en...

Joan Mesquida, el que fuera jefe de la Policía y la Guardia Civil, en un foro de EL MUNDO.
CATI CLADERA

Hombre de pocas dudas. Fiel defensor de la unidad de España. Comprometido con el fin social, con la ayuda a los españoles… Siempre en primera línea de la política. Joan Mesquida, el que llegó a dirigir por primera vez a la Policía y a la Guardia Civil, un hombre implicado en la política balear hasta las trancas. Un hombre implicado con la política nacional hasta más allá de las trancas. currante, trabajador, de principios. Alejado de esos perfiles políticos que se ponen de medio lado. Valiente. Capaz de pasar de las filas socialistas a las de Ciudadanos por convicción, de nuevo, por principios, al entender que se aproximaba más a su defensa del modelo de Estado, de su imagen de su país, una palabra que siempre tenía en la boca. Era un enamorado de España.

Entusiasta de su trabajo. Fiel a sus gentes, se convirtió en una pieza clave en el Ministerio del Interior, a las órdenes de un ministro, Alfredo Pérez Rubalcaba, con sus aristas y sus virtudes, al que siempre defendió. Mesquida lideró la parte policial para apretar a ETA en sus últimos estertores.

Ha fallecido después de padecer una larga enfermedad, un cáncer linfático que irrumpió el pasado mes de febrero. Y ha muerto cuando, con el entusiasmo y la convicción de siempre, esperaba con anhelo un trasplante de médula que ya no llegará nunca. Ya no llegarán las células de Klaus. Un tipo de principios.Un tipo de carácter. Un tipo con arrojo y seriedad en el trabajo, con jornadas sin horas y sin final.

Arrancó en sus cargos públicos como consejero de Hacienda y Presupuestos de Baleares (1999-2003). También tomó la consejería de Innovación y Energía de la comunidad. Fue diputado por Mallorca del Parlamento Balear hasta 2004, momento en que dio el salto de las islas a la política nacional.

Primero pasó por el Ministerio de Defensa donde ocupó la Dirección General de Infraestructura de Defensa. Después, saltó al Ministerio del Interior, donde se convirtió en el primer director general de la Policía y la Guardia Civil.

Posteriormente fue nombrado secretario de Estado de Turismo y secretario General de Turismo y Comercio Interior hasta 2012, momento en que rompió si vínculo con el PSOE y se incorporó a las listas de Albert Rivera en Ciudadanos por las Islas Baleares. Cayó enfermo cuando la nueva dirigiente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, le incluyó en su nueva ejecutiva nacional.

No era dado a presumir. De hecho, prefería el segundo plano y la eficacia. Pero de algo sí que estaba muy orgulloso y lo lucía aún más que su madridismo, fueron las condecoraciones que recibió desde Francia por ser un hombre clave en la coordinación policial con aquel país para acabar con ETA: oficial de la Legión de Honor de Francia.

Nunca dejó de estar presente en la política española durante su larga enfermedad. Se aferró a las redes sociales para trasladar a la opinión pública sus posiciones y sus críticas: sobre todo contra la cercanía del que fuera su antiguo partido, el PSOE con los nacionalistas y populistas.

Pero también mostró siempre, hasta el penúltimo día, su firme defensa de una institución como la monarquía. No ocultó nunca su amistad con el Rey emérito, Don Juan Carlos, para el que siempre defendió su presunción de inocencia. «Siempre reconocimieto a una figura clave en la consolidación de nuestra democracia y sus servicios a España. Rechazo los ataques a nuestro modelo constitucional», apuntaban desde su cuenta de Twitter cuando ya estaba peleando duro contra el linfoma.

«Aunque lo que más noto es el cansancio, mentalmente estoy fuerte», trasladaba a los que día a día le empujaban con fuerza para superar un linfoma que se lo ha llevado por delante.

Y estaba preocupado: «Nunca imaginé que nuestra democracia y nuestro estilo de vida pudiera estar en peligro». Se aferró a una norma autoimpuesta cuando estaba en Interior: ‘No hagas nada que no puedas explicar’. «La política es una actividad noble, un servicio a los demás y un sacrificio sin erótica del poder». «Me duele España y tirar por la borda lo avanzado en los últimos 40 años».

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Source: elmundo.es

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