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Mónica Oltra: «Si se hubieran tomado medidas en Madrid antes, la evolución hubiera sido diferente»

Coronavirus

Domingo,
19
abril
2020

07:30

La vicepresidenta de la Generalitat Valenciana admite que todos los gobiernos se han visto superados por el coronavirus. Espera a hacer autocrítica por las muertes en residencias y pide una desescalada gradual


La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, en una vacía Ciudad Administrativa 9 d’Octubre.
JOSÉ CUÉLLAR

La vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra, responde al otro lado del ordenador frente a una mesa «kilométrica». En su despacho se han unido seis mesas de trabajo de manera que sus colaboradores pueden guardar «el metro y medio de distancia». «Toda la sala huele a hidrogel, la Conselleria huele a lejía, parece un hospital». El cumplimiento de las recomendaciones -que reclama un solo individuo por vehículo- ha hecho incluso que Oltra haya prescindido durante semanas del coche oficial. «Lo usamos para repartir material», explica.

¿En qué ha cambiado su día a día?
Desde hace un mes y medio, el confinamiento lo estamos haciendo en la Conselleria. Vamos a casa a dormir y volvemos aquí. Ha sido un mes y medio muy intenso ante una situación donde la normalidad se ha roto por completo. Intentamos construir una arquitectura normativa para que dar respuesta a todas las necesidades que hay en este momento. Esto es como un tren, el primer vagón es la emergencia sanitaria y detrás va la social y la económica, y todo esto requiere su gestión y a eso nos estamos dedicando.
¿El Consell se ha visto desbordado por la crisis sanitaria?
El mundo está desbordado por la crisis sanitaria, el mundo entero, no hay más que ver lo que está pasando en todos los países. Nos movemos en un terreno desconocido y diría que, desde 1918, desde la gran pandemia de gripe, no se había vivido una situación como esta. Nos enfrentamos a un virus que todavía no conocemos, las personas expertas en epidemiología, en medicina, en biología, en química, todavía no entienden el virus, hay mucha incertidumbre y eso hace que nos movamos en un terreno desconocido para el que las respuestas prácticamente son diarias. Es difícil planificar a tres días vista, ya no digo a la semana o al mes. Prácticamente estamos gestionando al minuto. Y eso entiendo que genere desasosiego en la población por el desconocimiento. A medida que la ciencia vaya desentrañando las características del virus tendremos más seguridades y menos incertidumbres. Un organismo al límite de la vida, nos ha puesto la vida al límite.
En el Consell hubo debate sobre si suspender o no las Fallas o no, ¿Cuál fue su posición? ¿Se decretaron tarde las medidas?
Nadie en la reunión del 10 de marzo cuestionó la necesidad de suspender la Magdalena y las Fallas.Lo que hubo fue un diálogo alrededor de la explicación de la medida y del soporte científico que diera apoyo a esa propuesta. A toro pasado, macho seguro. Es mucho más fácil hacer análisis cuando las cosas han pasado que hacer predicciones cuando no han pasado. Aquel día lo que se pedía era un documento, una resolución firmada por las autoridades de salud pública, que apoyara la decisión política de suspender las fiestas. No hubo cuestionamiento de la decisión y eso que el 10 de marzo nadie sabía de la gravedad de lo que se nos venía encima.
¿Considera que gobierno central está actuando con celeridad?
¿Celeridad? Si algo nos enseña la pandemia es que no tenemos el control de todo. La celeridad cuando no depende de ti es compleja de gestionar. Por ejemplo, en la adquisición de materiales, sufrimos mucho hasta que todo el circuito para proveer los productos estaba en marcha. Todo el mundo, todos los gobiernos, sean del signo que sean, quieren que las decisiones se apliquen lo más rápido posible. Esta crisis nos está dando una lección de que todo no lo tenemos bajo control siempre.
Usted defendía que lo sucedido demuestra el acierto del Estado de las autonomías y lo poco efectiva que fue la centralización de las compras.
No lo creo yo, a los hechos me remito, eso fue así durante unos días que a mí me parecieron larguísimos hasta que cada autonomía nos sacamos las castañas del fuego. Se demuestra que la capacidad de gestión por la proximidad a los ciudadanos hace que seamos más eficaces para gestionar la sanidad pública, los servicios sociales, la educación. Se ve que el Estado de las autonomías es un gran invento, en un momento en el que se veía cuestionado por determinadas fuerzas políticas extremistas.
¿Cómo valora la respuesta del Gobierno central a su demanda de mayor liquidez para combatir la epidemia?
Espero que estén buscando la manera de inyectar los fondos que necesitamos todos los territorios y especialmente aquellas autonomías que estamos infrafinanciadas. Los fondos tienen que venir. Igual que estamos diciendo que la transición a la normalidad no tiene que ser uniforme en toda España -ha habido comunidades más afectadas y menos y esto hay que tenerlo en cuenta, de igual manera que se hubiera tenido que atender al principio de la crisis-, hay que atender a las diferentes necesidades financieras de cada región. Tomar las mismas medidas en todos los territorios no sé si fue la mejor idea. Tenemos el ejemplo de Italia. Si aquí se hubieran tomado medidas antes en una de las autonomías más afectada como Madrid, posiblemente esto hubiera evolucionado de otra manera.
¿Cómo tienen previsto pagar el sobre esfuerzo inversor?
Tiene que llegar los fondos del Gobierno de España. No tenemos una fábrica de dinero. Nosotros estamos haciendo un trabajo de priorizar el presupuesto. Esta semana tuvimos una reunión con mi equipo y con representantes del Tercer Sector para explicar que habrá partidas que, o bien no se pueden ejecutar o bien se tienen que usar para priorizar algunas cuestiones esenciales que tiene que ver con las necesidad básicas. Estamos ya reorganizado el presupuesto, las líneas de subvenciones y priorizando lo más necesario.
El protagonismo presidente Ximo Puig en esta crisis es notorio, ¿cuál considera debe ser su papel?
Lo que estoy haciendo. Trabajar 12 horas al día para combatir la emergencia sanitaria dentro de nuestra área. Lo que estamos haciendo es sostener al sector para que cuando pase esto pase tengamos un lugar donde volver, porque si hay un desmantelamiento de esta red de servicios sociales vamos a sufrir mucho. Estamos trabajando en reforzar el sistema público pues, si algo se ha evidenciado en esta crisis, es lo esencial e importante que es sistema de servicios sociales.
Las residencias son uno de los focos más importantes en cuanto a infectados y fallecidos, ¿hace alguna autocrítica?
El 70% de los fallecimientos es de personas mayores de 70 años y, por tanto, es lógico que en las residencias haya más vulnerabilidad. Muchas veces están en condiciones precarias de salud y no resisten el envite del coronavirus como una persona sana de 40 años. Cuando pase la emergencia sanitaria habrá que hacer evaluación y sacar conclusiones, y ahí habrá crítica y autocrítica y lo que haga falta.
De lo que están viendo, ¿hay alguna conclusión sobre que se debería mejorar?
Datos preliminares tenemos pero no me gusta avanzar cuestiones que no hemos podido analizar con solvencia y rigor. Una de las cosas es que todos los cambios que hicimos sobre cómo debía ser el modelo de las residencias de mayores en el futuro es acertado. En su día, llegamos a la conclusión que las residencias debían ser más pequeñas y no con tanta gente. Debían tener unidades de convivencia, como pequeños apartamentos dentro de un edificio común, que se pareciera más a un hogar y no a una institución. En aquel momento lo planteamos para humanizar del sistema, para que la gente no se sintiera en un institución o en un hospital sino en una casa. Esta pandemia nos ha enseñado que íbamos por el buen camino porque eso te permite mejor capacidad de aislamiento. Además preveíamos conducciones para hacer oxigenoterapia, ya lo pedimos en alguna licitación. Se ha demostrado que el modelo hubiera resistido mejor pero no hemos tenido tiempo de ponerlo en marcha.
Aerte asegura que los impagos ponen en duda el pago de las nóminas de los trabajadores. ¿Cuándo se va a pagar la deuda?
Este viernes el Consell aprobó una serie de enriquecimientos injustos que responden a la contabilización de las facturas de algunas residencias. La actividad ordinaria sigue y la acción del Consell continúa y, desde luego, esperamos que lleguen pronto los fondos del Estado. Estamos hablando de unas cantidades que no van a poner en riesgo nada y no hay peligro de que se dejen de pagar nóminas.

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Source: elmundo.es

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